Día 31: ¿Cuántos cerrojazos más para saciar a la peste?

  Por Rivelino Rueda La catástrofe sobrevino. El hombre, un día, emergió del sueño como de un desierto viscoso, miró la vana luz de la tarde que al pronto confundió con la aurora y comprendió que no había soñado. Toda esa noche y todo el día, la intolerable lucidez del insomnio se abatió contra él. Jorge Luis Borges/Las ruinas circulares   Los  anuncios adheridos a los postes con cinta adhesiva han ido cediendo poco a poco. “Servicio de cerrajería a domicilio”. Un número de teléfono móvil, el logo deWhatsApp dibujado…