Día 52: Más animales muertos en el barrio por un psicópata

Por Rivelino Rueda Así me lo contó el mismo Ilíusscha. Me lo confesó llorando… Lloraba y se abrazaba a mí, y le temblaba todo el cuerpo. «(Chuchka, el perro) corría y aullaba, corría y aullaba », no hacía más que repetir esto; se conoce que le había impresionado ese cuadro. Fidor Dostoyevski/Los hermanos Karamasov Ya no sólo la locura y la saña se centraron en los gatos del barrio. La demencia de algún psicópata por el pico de la pandemia, que sigue suelto, lo condujo a envenenar a otros animales con…

Día 49: Amalia crea una colmena-trampa para eliminar al bicho asesino

Por Rivelino Rueda Y entonces murió. Y él no sabía que estaba muerto. Yacía junto a él en la oscuridad y oía a la tierra oscura hablar de amor de Dios y de Su belleza y Su pecado; escuchaba el oscuro silencio en que las palabras son los hechos, y las demás palabras que no son los hechos, sólo son huecos de las carencias de la gente. William Faulkner/Mientras agonizo Nomás verle el semblante de terror provoca que se cumplan sus exigencias. Doña Amalia está lejos de la “trampa para…

Día 48: A unas horas del cataclismo, aparecen nuevos síntomas por la peste

Por Rivelino Rueda –Pero, ¿cómo pueden vivir así? —estalló con voz de indignada incredulidad.— No es posible. Bernard se encogió de hombros filosóficamente. –Sea como quiera –dijo–, llevan haciéndolo cinco o seis mil años. Creo, pues, que ya deben estar acostumbrados. Aldous Huxley/Un mundo feliz Las calamidades tienen sonido. El de una pandemia es parecido al hipnótico murmullo del centro de un huracán. Es un silencio quieto, rígido, ingrávido. Luego el caos, la destrucción milimétrica, matemática, algebraica. Pero este silencio es distinto. Entre metálico y con zumbidos lineales. El pico…