Día 32: La Biblia según un mueblero: “no pago, no paro; no me hacen nada”

  Por Rivelino Rueda   Palevich alzó la servilleta que cubría el cesto y, mostrándome aquellos frutos de mar, aquella masa gris y gelatinosa, me contestó, sonriendo con su habitual, bonachona y cansada sonrisa: –Es un regalo de mis fieles ustachi. Son veinte kilos de ojos humanos. Curzio Malaparte/Kaputt   Fue sin duda el diálogo entre un hampón de la mafia y un sicario. Entre un dictador y su subordinado. Entre un cacique genocida y un mayoral psicópata. Entre un gánster y un gatillero. Fue una orden para cumplirse de…