Tepito, donde los chómpiras rifan y bailan tibiri-tábara

Por María del Rosario Basurto Moreno

Con solo decir colonia Morelos, la respuesta de un chafirete será “¡No!”

Tepito es un barrio muy emblemático en la Ciudad de México. Está ubicado en las delegaciones Cuauhtémoc y Venustiano Carranza, iniciando por Paseo de la Reforma, esquina Eje 1 Norte, hasta hacer esquina con Avenida Eduardo Molina. Después, Diagonal Circunvalación hasta Eje 2 Norte y, de ahí, otra vez a Reforma.

 

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Tepito representa la fuerza, la bravura y la resistencia, contenidas en la “Ordenanza de Cuauhtemotzin”, promulgada la tarde del 13 de agosto de 1521, justamente donde fue su última trinchera de lucha durante 93 días, en lo que es hoy el cruce de Constancia y Tenochtitlan.

Guarda historia de este hecho la edificación de la iglesia de San Francisco en el popular barrio bravo, en donde (al parecer ahí mismo) los conquistadores le queman los pies.

Desde entonces Tepito se ha caracterizado culturalmente como “modesto barrio indígena”, “miserable enclave colonial”, “arrabal de la Ciudad de los Palacios”, “abrevadero cultural de los chilangos”, “lugar de gestas y gestos”, “afamado burgo artesanal”, “semillero de campeones de boxeo”, “ropero de los pobres”, “mercado de ocasiones”, “bisagra del Centro Histórico” y un auténtico barrio popular con su propia teoría sociocultural convertida en conjetura urbana.

 

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En el siglo XX, Tepito se volvió un lugar de vecindades, donde algunas casas estaban solas pero la mayoría habitaba en ellas, sin permiso. Los mismos vecinos lo calificaban como un barrio pobre y de escasa higiene, pero en 1929 empezaron a tener cambios.

Tepito y Tequipeuhcan tenían agua entubada, aunque sólo llegara a una llave a la puerta de la vecindad. El drenaje era malo, pero había, y se estaban pavimentando las calles principales. Las colonias Morelos y la Bolsa eran las más atrasadas, con pocas tomas de agua, sin drenaje y ninguna calle pavimentada, lo que lo convertía en un lodazal cada temporada de lluvia.

 

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Es un gran centro de venta de mercancías importadas ilegalmente de contrabando, coloquialmente llamadas fayuca, traídas sobre todo de Estados Unidos. Con la globalización económica, el valor comercial de las vecindades de Tepito aumentó geométricamente para ser usadas como bodegas de mercancías, por lo cual, la mayoría de sus habitantes adquirieron viviendas en otras zonas de la ciudad.

 

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De acuerdo a reportes de las autoridades de la Ciudad de México, el barrio de Tepito es el principal punto de venta de droga en la ciudad, al comercializar diariamente más de media tonelada de mariguana y 8 kilos de cocaína.

 

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Desde que llegas a la estación Lagunilla puedes ver a comerciantes afuera del Metro vendiendo lo que uno menos se imagina. Puedes encontrar desde zapatos, ropa de “moda”/ tendencia, mochilas o bolsas, depende qué busques, y hasta medicina de todo tipo (para bajar de peso o subir músculo).

Y cómo olvidar la comida. Los famosos tacos de Hígado de Tepito, a sólo seis pesos, pero eso sí, la salsa te deja super enchilado, como para bajarte la cruda, pues en todo el tianguis encontraras micheladas de barril o las comunes Corona, Indio o Modelo. Claro, si te gusta lo exótico e ilegal, encontraras huevos de tortuga con sal y limón.

 

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Por todos lados se escucha música o las películas de tendencia, pues aquí es el primer lugar donde se empiezan a vender y producir. Claro, si quieres que sean de alta imagen, espérate 15 días después de que salga en el cine y podrás verla en HD.

Tepito es como un centro comercial, pero chingón, ya que aquí puedes regatear. Haz de cuenta que son pasillos y cada calle de Tepito está distribuida por todos los productos que ofrecen. Hay desde lo óptico, lo de belleza (maquillajes), lo electrónico, los zapatos, la ropa de dama, de caballero, de niño y hasta para la mascota, Made in México o Made in Gabacho.

 

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En su mercado se pueden encontrar las famosas semitas o, por qué no, el pulque de la paisana que trae desde su pueblo, o el juguito con piquete, que a nadie le cae mal. Encontraras en este lugar ropa tanto interior como la de día.

Desde que entras escucharas que los comerciantes gritan “¡Salido desde la fábrica damita!” “¡Todo robado, pero barato!” “¡Llévele, llévele, todo de calidad!” “¡Sólo hoy!”

 

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Si te gustan los videojuegos aquí encontraras el que te gusta a un buen precio, pero eso sí, quién sabe la calidad. Pero si eres goloso o golosa, encontraras vestuarios o juguetitos más baratos que la sex shop. Eso sí, revisa que estén cerrados y nuevos.

 

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¿Y cómo dejar atrás lo emblemático de Tepito, lo que todo gringo o hasta chilango piensa con sólo mencionar el Barrio? ¿La delincuencia que este lugar tiene tatuado ya de por vida?

Así que si te robaron tu celular, es posible que lo encuentres aquí. Con especificar este ejemplo creo que cualquiera lo entiende. Pero otro tema que no se puede quedar atrás y que asusta a los familiares de cualquier persona es el narcotráfico, pues sin pedirlo, pueden llegar a ti, así estés esperando a tu mujer que salga del baño del local al que entró, o en algún puesto que estés viendo algo, ellos mismos te ofrecen su mercancía. Eso sí, te especifican que “es de alta calidad y de un buen precio”.

Carlos Juárez, un comprador de drogas en el Barrio Bravo, cuenta que en las  vecindades es donde se hace ese movimiento. “Al entrar te revisan. Tienes que llegar con respeto siempre, como dicen, sin ser ‘verguero’”.

“La banda carga con cuetes. No puedes ni hablar bien. Ellos lo clasifican como ‘artista’, porque te pechugean (te pegan). Te enseñan a los vendedores y con quien harás negocio. Hay de todo material: cocaína, marihuana de varios tipos, piedra, cuadros, tachas y éxtasis. Hay que tener cuidado porque hay veces que te quieren talonear, porque luego se quieren pasar. Tú entras a lo que vas”.

Con sólo ir recorriendo sus calles, el olor a mariguana te llega, o con sólo pasar por calles medias solas, podrás ver como se fuman su churrito. Algo común aquí.

 

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Tepito, un barrio que por sí mismo se proclamó “Bravo”. Es un lugar que te cuenta historias con sólo verlo, olerlo y conocer a su gente.

No hay que temerle. Hay que verle el lado bueno, el lado de los lugareños que día a día se ganan la vida.

Tal vez algunos no, pero los demás sí, y eso es lo que importa, que poco a poco la gente vaya por el camino bueno y siempre ir con la actitud positiva, sin necesidad de llegar como un “vale madres”, como un “don vergas”, o como alguien que se las dé de ser “más alto que ellos”.

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Un comentario en “Tepito, donde los chómpiras rifan y bailan tibiri-tábara

  1. Laura Becerril

    Es un deleite leer sus artículos, sus relatos.
    La manera de describir loa casos son únicos.

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