El terrible flagelo de la violencia de género

Por Juan Alberto Alva Álvarez

Foto: Edgar López (Archivo)

En los últimos años es cada vez más común ver noticias en donde las víctimas de los homicidios o de la violencia generada en nuestro país son mujeres o personas pertenecientes a la Comunidad LGBTTTI (Lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti e intersexual), siendo parte fundamental de la historia moderna de México los términos feminicidio o violencia de género.

Ahora bien, es importante señalar que según el “Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género en la UNAM”, la violencia de género se distingue de otros tipos de violencia, en tanto que ésta afecta a las personas o a los grupos de personas con base en su sexo o género y pueden incluir daños físicos, sexuales o psicológicos.

En ese sentido, la violencia de género implica una violación a los derechos humanos que perpetúa los estereotipos de género y que atenta contra la dignidad, la autodeterminación y el derecho al desarrollo de las personas.

Bajo esa óptica, cualquier persona, sin importar su sexo, puede sufrir o incurrir en actos que configuran violencia de género; estos actos se van a configurar en diferentes ámbitos de la vida, como el escolar, el familiar, el laboral y el comunitario.

En ese tenor, tomando en consideración un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el año pasado las principales víctimas son mujeres, principalmente de Querétaro, Jalisco, Ciudad de México, Aguascalientes y Oaxaca.

Ahora bien, las principales manifestaciones de violencia por cuestión de género son de acoso y hostigamiento sexual, o incluso los llamados feminicidios, es decir, el homicidio de una persona por su condición de ser mujer, además del chantaje sexual, el ambiente hostil, el acoso laboral, la violencia docente, la violencia física, la violencia sexual, el abuso sexual, la discriminación por motivos de sexo o género e intimidación por motivos de sexo o género, e intimidación o conducto hostil.

Los agresores varían según el lugar donde se presente la agresión, ya que pueden ser los propios familiares, los compañeros de clase, los profesores, compañeros de trabajo, o incluso.

Sin duda este tema se ha convertido en un lastre para el gobierno mexicano en los últimos años, ya que las cifras que se dan día con día de las agresiones a mujeres o personas de la comunidad LGBTTTI es cada vez más alarmante. Noticias de adolescentes o jóvenes desaparecidas y posteriormente encontradas muertas con signos de ultraje y violencia son el pan nuestro.

Desde luego que los movimientos feministas son buenos, son alentadores en el sentido de que haya comunidades que se protejan entre ellas, pero también deben tomarse otras medidas y la justicia mexicana debe tomar cartas en el asunto para disminuir los índices de delitos cometidos en contra de mujeres o personas pertenecientes a la comunidad LGBTTTI.

La intolerancia de muchas personalidades hacia miembros de esa comunidad e incluso hacia las mujeres, sintiéndose superiores, es indignante, sobre todo en los albores de la segunda década del Siglo XXI, es algo inaceptable que todavía en estos días haya discriminación por cuestiones de género y que las oportunidades laborales y profesionales sigan siendo mejor para el género masculino.

Este es un flagelo con el que cada vez es más común lidiar, y como sociedad se debe hacer algo para no llegar a un punto en el que la costumbre y la rutina de esas noticias sean cada vez más comunes. Considero que debe empezarse desde la educación en casa, enseñando a nuestros hijos el respeto por cualquier persona sea cual sea su estatus social, étnico, o aunque haya diferencias de creencias, ideologías o por cuestiones de género y preferencias sexuales.

Debe además, tomando en cuenta la inseguridad con la que se vive actualmente, enseñar a nuestros hijos a cuidarse y a valerse por sí mismos, y en los casos que sea posible cuidar y procurarlos para evitar cosas como las noticias de cada diario por la mañana, y como sociedad una exigencia a los gobiernos en todos sus órdenes (Federal, Estatal y Municipal) a que tomen cartas en el asunto y estas situaciones de violencia de género terminen por completo.

Twitter  @JuanAlberto3035

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