Tigres y Cruz Azul, dos proyectos diametralmente opuestos

Por Víctor Del Real Muñoz

Hoy en día el futbol mexicano vive una condición de permanente extranjerización en las filas de la mayoría de los equipos de primera división y también de la liga de ascenso. Hablar de un torneo mexicano o la Liga Mx es un aspecto meramente decorativo, comercial y hasta cierto punto mentiroso.

Sin embargo, retomando aspectos deportivos sobresalientes de los equipos que apuestan por darle un peso específico y casi total por llenar sus filas de jugadores foráneos, podemos distinguir entre equipos de este tenor a algunos que lo hacen bien y otros que lo hacen mal.

Tigres: Camino a la grandeza

 

La Universidad Autónoma de Nuevo León se ha encargado de mostrarle al futbol del continente lo que significa invertir en refuerzos foráneos de calidad que contribuyan a generar una estructura de aspiraciones a largo plazo con miras a la consagración cabal dentro de la máxima jerarquía de la liga mexicana.

El nivel de la competencia interna sostenida por la presencia de algunos jugadores como Gignac, Guido Pizarro (hoy ya jugador del Sevilla, pero referente del mediocampo felino a lo largo de los últimos años), Juninho, Nahuel Guzmán, Javier Aquino, Hugo Ayala o Jesús Dueñas en duelos internos contra perfiles como los de Ismael Sosa, Andy Delort, Damián Álvarez, “Chaca” Rodríguez, Enrique Palos o Jurgüen Damn, hacen de la labor táctica y estratégica del técnico Ricardo Ferretti un trabajo complejo en el día a día.

El proyecto en Tigres, comandado por Ricardo Ferretti, asesorado por el doctor Miguel Mejía Barón y presidido por el ingeniero Rodríguez (un tipo con amplia preparación en temas de filosofía deportiva y empresarial) hace de la U. de Nuevo León un equipo de prosapia y personalidad, independientemente de la cantidad de finales perdidas que en su haber reciente tiene.

Me interesan más las virtudes deportivas que los trofeos en lo personal.

El camino de la Universidad Autónoma de Nuevo León es claro, contundente y fresco. Hoy de Tigres no se habla solamente en Monterrey, porque hoy muchos de los aspectos del equipo felino son trascendentales para el contexto del futbol nacional. Actualmente Tigres, le duela a quien le duela, es un equipo determinante en México.

Cruz Azul: homenaje la mediocridad

 

Del otro lado del contexto, un equipo que permanentemente apuesta por elementos foráneos para satisfacer sus necesidades de juego y que en teoría se trata del tercer equipo más grande e importante de México, con sede en la Ciudad de México, pero que de a poco pierde jerarquía, seguimiento y popularidad, incluso en la capital de la República.

Cruz Azul hace todo mal y de malas. Contrata jugadores a destiempo, algunos de los cuales ni pretemporada tienen, y algunos son perfiles de futbolistas sobrevaluados, aunado a la mentalidad perdedora que deambula por los aficionados, la zona de La Noria (en Xochimilco) y el Estadio Azul.

Las cosas no salen en el equipo cementero por la voluntad de un grupo de delincuentes que tienen en propiedad a un club que, en teoría, debiera ser social. Dicho contexto, ampliamente documentado por otros medios de comunicación importantes del país, hacen de este equipo una simple mina de oro disfrazada de equipo de futbol bastante mediocre.

La planeación deportiva en el Cruz Azul es un adorno. La anarquía y la soberbia de algunas figuritas de papel que siguen o ya se han ido del equipo lo hacen ver así. Los partidos de este equipo son de calidad mediana a mala, con chispazos de futbol decente. Pareciera que las grandes hazañas cementeras se han diluido alarmantemente. En 10 años, más de 70 fichajes foráneos para este equipo, de los cuales, el 85 por ciento han sido drásticamente fallidos. Una cosa absolutamente terrible.

Cruz Azul pierde o empata partidos de la misma manera, al último minuto, con toda la presión en contra y exhaustos emocionalmente. El espíritu guerrero de este equipo es inexistente, su mentalidad es permanentemente perdedora. El contexto es agresivamente mediocre.

Comparemos por ejemplo la labor deportiva de un perfil como el de Guido Pizarro y Joao Rojas (para fortuna del Cruz Azul, hoy fuera del equipo). El primero, acrecentando su nivel de juego año tras año, siendo el comandante en jefe del medio campo del equipo universitario. Un jugador de entrega, sacrificio, personalidad, jerarquía y clase. Hoy, nuevo fichaje del Sevilla, con amplias expectativas de crecimiento en Europa, y seleccionado del combinado argentino.

El segundo, irónicamente creyéndose un crack dentro del campo, soberbio, agrandado, flojo, bipolar, degradando su nivel mediano que traía desde su paso con el Morelia; adoptando conductas internas inaceptables, con poca actitud y amor por la camiseta y, sobre todo aprovechándose de ser una de las 25 nóminas más altas de la Liga Mx. Un tipo al que nada le preocupa. Sus dólares están seguros hasta hoy a pesar de no entrar en planes. La realidad no miente, así son las cosas.

Esta es la realidad de dos equipos que llevan caminos opuestos, direcciones inversas, uno a la alza (el regiomontano), otro a la baja (el capitalino de origen hidalguense).

Cruz Azul debe sacudirse de muchas cosas, debe replantearse caminos que lo regresen al sitio de grande, de todopoderoso, del gran equipo que fue. Hoy son y seguirán siendo un gran escudo, donde el equipo es muy pero muy pequeño, que además ostenta problemas de descenso desgraciadamente.

Cruz Azul debiera abandonar la capital de la República para buscar otra sede que lo arrope, que lo proteja, que lo quiera. La Ciudad de México no es un equipo para Cruz Azul hoy, ni el Cruz Azul es un equipo para la Ciudad de México en la actualidad. ¿Por qué no comenzar la limpia de raíz en otra parte? ¿Acaso este escudo no lo merece? La calidez de la provincia, de una ciudad que necesite de un equipo de futbol, y más tratándose de un escudo tan grande.

En cambio Tigres, hoy más que nunca es el rey de Monterrey. Hoy más que nunca el romance y el enamoramiento de la ciudad regia con su equipo universitario es una fabulosa historia de amor. Hoy, Monterrey no se entiende sin el sabor, el color y la algarabía de los Tigres, con miras a expandir su influencia a otras partes del país, entre ellas Guadalajara o la misma Ciudad de México.

Hoy, Cruz Azul debiera mirar el espejo y el modelo similar (con semejantes contrastes) de Tigres en especial, y copiar un poco algunas cosas de América, de Santos, de Monterrey y de Guadalajara, para recobrar la dignidad por lo menos.

Hoy sencillamente el Cruz Azul es un equipo del montón, tristemente.

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