Toma de protesta de AMLO, el fruto de la esperanza

Texto y fotos por Karina Hernández

Entre banderas, gritos, música y más de 150 mil personas provenientes de distintos estados, se encontraban satisfechas del momento histórico por el que atraviesa el país.

El Zócalo capitalino estaba listo para recibir al hombre que, después de 12 años, logró convertirse en el actual presidente de la República Mexicana: Andrés Manuel López Obrador.

El ambiente sobre la explanada principal era de esperanza. Fe en un hombre que ha ofrecido un cambio dentro del gobierno mexicano, que ha asegurado poner atención y dar apoyo al sector de la sociedad que está en situación de pobreza, el cual representa el 43.6% del total de la población.

Confianza en que brindará becas a jóvenes para que acaben sus estudios o consigan un empleo. “Por el bien de todos, primero los pobres”, asegura AMLO.

Niños con banderas o playeras apoyando al presidente, sentados bajo sol o sombra, en espera por ver algo que, quizá, difícilmente van a recordar con claridad pasados los años.

Bebés en brazos de quienes cargan consigo un banderín que se mueve con el viento. Llaveros, muñecos, gorras, carteles, tazas, paraguas y todo con alusión al protagonista de la toma de posesión.

“¡Sí se pudo, sí se pudo!”, era uno de los gritos que la gente entonaba a la espera de AMLO en el escenario, donde le fue entregado el Bastón de Mando de los 68 pueblos indígenas.

Posterior a esto, realizó junto con su esposa un ritual para “purificar la vida pública de México”, finalmente dedicó un mensaje a la población donde planteó los cien puntos que serán llevados a cabo durante sus seis años de gobierno.

Generación de más empleos, liberación al país de la corrupción, creación de nuevas escuelas públicas, apoyo a damnificados por el sismo del 19 de septiembre, reabrir el caso de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, garantizar la libertad de expresión, creación de programas (educativos, económicos, etc.), cancelación de la Reforma Educativa, entre otros 88 ejes más.

“Primero muerto que fallarle al pueblo de México”

Hace 12 años, Felipe Calderón, expresidente de México por parte del PAN, protagonizó la lucha contra el narcotráfico. Después de 70 años del PRI, los ciudadanos buscaban un cambio de partido dentro del gobierno, pero la decepción se hizo presente. Aquella guerra que dejó 27 mil 193 casos de homicidio en 2011, ocasionó el deseo de algo diferente.

Hace seis años regresó el PRI al poder, pero lo perdió de nuevo. El 2017 fue considerado el año más violento en la historia de México. Desapariciones forzadas, especialmente la de 43 estudiantes. La tasa de homicidios alcanzó 25 por cada 100 mil habitantes, es decir, 31 mil 174 casos. El ambiente entre la ciudadanía era de hartazgo.

México presenta un cambio de partido dentro del gobierno. Un cambio histórico. Existe en los ciudadanos la esperanza de que, ahora sí, se cumpla.

Fueron 30 millones de votantes que llevaron a Andrés Manuel a la Presidencia y más de 100 mil que se presentaron en el Zócalo para la toma de protesta, escucharon los ejes que duraron más de una hora. Pero aún restan seis años.

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