¿Traiciona Trump las tradiciones militares de EU?

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

Luego de la reunión de Donald Trump con Vladimir Putin en días pasados en Helsinki se pueden sacar muchísimas conclusiones de orden político, socioeconómico, militar que conducen al ya inminente reacomodo del nuevo orden internacional.

Donald Trump y los grupos de poder económico y social que le respaldan más la base social popular, mucha de ella de característica SWAP, han sepultado toda condición neoliberal globalizadora a los aspectos más medulares de la alta política estadounidense.

El mundo da indicios de que Estados Unidos por debajo de Rusia y con China al lado, encabezan ya el nuevo orden global, por el hecho de corresponder con el arsenal militar y bélico más grande, devastador y potente del planeta y encabezar el grueso de la producción industrial, comercial y el flujo de las transacciones económicas, financieras y dinerarias del mundo.

Donald Trump rompió contundentemente con Europa luego de la reunión del G-7 pasada donde incluso a modo de burla el mandatario estadounidense llegaba tarde a las jornadas internacionales con el resto de ministros, subestimaba las críticas de los ministros de Francia y Canadá y hasta se dio el lujo de llamar la atención a modo de regaño por la ausencia en dicha cumbre de Rusia. El fuerte de las negociaciones globales de Estados Unidos es ya con Rusia y no con Europa occidental.

Es por eso que ante una supuesta sumisión de parte del Presidente estadounidense en términos de orden y dinámica bélico-militar en esta reunión de Helsinki con Vladimir Putin, y el enaltecimiento de parte de Estados Unidos de no corresponder con actos de guerra, causó el grito al cielo por parte de ex ministros de guerra, asesores en materia de seguridad nacional, ex directivos de organismos de inteligencia estadounidense y promotores en general de la cultura de la guerra que al mismo tiempo han fungido históricamente como agentes del mercado de la guerra en Estados Unidos.

Lo anterior causó de inmediato que a Trump se le pusiera como un alto traidor a Estados Unidos, como agente Pro-Ruso en Estados Unidos, incluso como agente del Kremlin en la casa blanca. Muchos de estos personajes alardean una traición a los valores y la moral norteamericana por parte de Donald Trump.

¿A qué pudiera responder este posicionamiento de Trump?, primero que nada a la evaluación que actualmente el Departamento de Estado estadounidense hace de las capacidades bélicas de Rusia y a la no conveniencia para Estados Unidos de encausar una fricción internacional con aquel país.

Hay que entender que Estados Unidos tiene por el mundo desplegada la fuerza militar en agua, aire y tierra más grande y amplia además de costosa del mundo, algo que históricamente Trump ha cuestionado. Sin embargo no estará de más mencionar que la salida militar diplomática de Estados Unidos será siempre la alternativa más eficaz luego de agotar las salidas de la alta política internacional (un agotamiento de las alternativas diplomáticas).

Segundo, como una hipótesis segunda o alternativa a la primera, que la guerra mundial más importante, más allá de las fricciones regionales e internacionales que siguen dependiendo de la intervención bélica, ya no se resuelven con guerra sino con disputas financieras, devaluaciones monetarias programadas, guerras cibernéticas, guerras mediáticas y de mercadotecnia, guerras comerciales y difamaciones diplomáticas. Tanto Rusia como Estados Unidos tienen muchísima capacidad para rivalizar en estos terrenos.

Tercero, como otra hipótesis más, que tanto el Gobierno de Rusia como el de Estados Unidos, al margen de las supuestas intervenciones rusas en las últimas elecciones federales en Estados Unidos, tiene similitudes ideológicas, correspondencias en sus planes socioeconómicos, empatías en el boom nacionalista de sus órdenes públicos al interior de sus naciones y coincidencias en el manejo de las estrategias militares, de inteligencia y de manejo político de los asuntos que ponen en riesgo al mundo en términos de seguridad como los grupos terroristas internacionales.

Estados Unidos y Rusia particularmente anuncian al mundo que las dinámicas globalizantes neoliberales están caducas y se diluyen progresivamente en el mundo. Esto es motivo de desesperación de muchos de los lobbies estadounidenses que lucran  de lainternacionalización despojadora del mundo, entre ellos los que corresponden con la internacionalización de la violencia, el miedo y la intervención militar.

Esto no significa el fin de las aristas bélicas y agresivas del imperio norteamericano. El mundo está obligado a seguir desconfiando de la paloma de la paz estadounidense; simplemente pueda implicar un cambio de paradigma bélico global generalizado.

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