Una charla entre la ciencia y la espiritualidad

Por Astrid Perellón

 

Estamos ya en la temporada del año donde nos exhortamos unos a otros a conciliar intereses, limar asperezas y desenredar entuertos. Quiero hacer mi aportación compartiendo ideas que te traerán una noche de paz. Hablo de que, tras siglos de diferencias irreconciliables con vanos intentos de contentarse, la ciencia y la espiritualidad se dan la oportunidad de tomarse un café juntas.

 

Hoy, la fábula del aquí y del ahora es una interesante conversación entre ambas, inspirada en el programa de Gregg Braden titulado Sanando Corazones/Sanado Naciones: La Ciencia de La paz y el Poder de La Plegaria, además de entrevistas hechas a Nikola Tesla.

 

ESPIRITUALIDAD: ¡Por fin llegué! ¡En fin! El tráfico es lo que es.

CIENCIA: ¡Descuida! No hay tiempo ni espacio.

ESPIRITUALIDAD: Eso mismo digo yo: todo es mente. Aprecio tu paciencia. Te hubiera llamado pero no uso celular.

CIENCIA: Si tan sensible eres como para usar celular, considera que existe un campo de energía mediante el cual el ADN se está comunicando con las partículas microscópicas del entorno. Bien podrías usar esa forma de comunicación.

ESPIRITUALIDAD: ¡No veo por qué no! Todo cuanto es sensible a nuestros sentidos materiales, es espíritu, quien en sí mismo es incognoscible e indefinible. Si también lo reconoces, aunque usas distintas palabras, podrías haber percibido que no llegaría a tiempo.

CIENCIA: De hecho imaginé que no llegarías a tiempo.

ESPIRITUALIDAD: Y al imaginarlo, lo percibiste y, al percibirlo, lo generaste. ¡Como sea! Yo también imaginé y percibí situaciones que resultaron en llegar tarde.

CIENCIA: Pude percibir, como dices, que no llegarías a tiempo. Las células vivas se conectan por una forma de energía no reconocida antes por la Ciencia. Esta energía no se ve afectada ni por la distancia ni por el tiempo. Ésta no es una forma de energía localizada; es una energía que existe en todas partes y todo el tiempo.

ESPIRITUALIDAD: Hablas de células interconectadas tal como celulares y concuerdo contigo en esa comparación pues como es para unas cosas es para otras; células, celulares; arriba, abajo.

CIENCIA: Precisamente. De hecho, el campo de energía presente en todo se parece a una red tejida estrechamente que conecta toda la materia. Es sabido ahora que, esencialmente, podemos influir en esa red por medio de nuestra emoción.

ESPIRITUALIDAD: Y sin duda influimos porque todo es vibración. Incluso esa percepción que llamas emoción es sólo una experiencia vibratoria donde los principios masculino y femenino generan, regeneran y crean.

CIENCIA: Puedes expresarlo de forma menos mística. El hecho es que podemos modular nuestras emociones ya que el cerebro tiene la capacidad de cambiar.

ESPIRITUALIDAD: Y cuanto más alta es la vibración de tu emoción, tanto más elevada es su posición en la escala. La vibración del espíritu es de una intensidad infinita; tanto, que prácticamente puede considerarse como si estuviera en reposo, de igual manera que una rueda que gira rapidísimamente parece que esta sin movimiento.

CIENCIA: (sonriendo) Dicho a tu modo o al mío, hemos llegado a los mismos principios.

ESPIRITUALIDAD: (amable) Querrás decir, hemos llegado al principio.

AMBAS: (con ganas de seguir charlando) ¡Otro café, por favor!

 

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