“Una fotografía es algo que mueve emociones, que mueve acciones”: Yuri Cortez

Por Karina Hernández

Desde el amanecer el día pintó un buen aspecto. La cita era a las tres de la tarde, salí con una hora y veinte minutos de anticipación desde Ciudad Universitaria.

Comencé a sentir cómo mi corazón latía rápido debido a los nervios de mi primera entrevista, sentada en ese asiento del vagón y viendo mi reloj cada cinco minutos porque el tren no avanzaba, los nervios pasaron a ser desesperación. Después de quince minutos esperando, por fin pude dirigirme a la calle Durango 183, Colonia Roma Norte, donde se encuentran las oficinas de AFP, una agencia internacional.

Al salir del Metro Insurgentes me encaminé a la dirección. Sabía que en el transcurso de mi trayecto vería edificios cuarteados a causa del sismo del 19 de septiembre, ya que la delegación Cuauhtémoc es una de las más dañadas, y justo así fue, tapados pero con algunas grietas a la vista seguí mi ruta.

Al llegar toqué un timbre para el cual respondió una contestadora y dije: “Buenas tardes, vengo a una entrevista con Yuri Cortez”. Pude notar en mi voz lo nerviosa que estaba. Se escuchó un sonido fuerte que me hizo brincar y en seguida abrí la puerta. Al fondo vi a un hombre alto, de tez morena, con bigote, ojos obscuros y una sonrisa que de inmediato me inspiró confianza. Su voz agradable y tranquila me saludó. Los nervios se disiparon.

Entramos a las oficinas platicando sobre el clima caluroso que había afuera. El ambiente se sentía tranquilo y solamente se encontraba él. Equipo fotográfico, una televisión, gafetes, cuatro escritorios con cuatro monitores grandes cada uno, un poco de lo que un equipo de fotoperiodistas necesita. Me preguntó por la carrera que estudiaba y cómo era la modalidad del plan de estudios, nos acomodamos en un escritorio al fondo de la habitación, él de un lado y yo del otro para así dar inicio a una larga conversación.

Una infancia complicada lo dirigió a su destino, despertando así su interés por la fotografía y el periodismo que hoy, a los 52 años de edad, ejerce.

“De mi adolescencia a la carrera universitaria sí había muchos problemas sociales, El Salvador tuvo un conflicto armado, una guerra civil que duró 12 años”.

Debido a la represión por parte del gobierno a los estudiantes, su juventud como la de muchos más fue marcada. Chicos de secundaria y universitarios eran reclutados de manera forzada, debían cuidar los lugares por donde caminaban y entre ellos se alertaban: “Oye, que están reclutando gente, no te cruces por aquí, no te cruces por allá”, eran las palabras que circulaban.

Esta represión y conflictos sociales dieron origen a su interés por estudiar periodismo. Leía las noticias en los periódicos, se mantenía atento en la radio y la televisión.

“Me despertó mucho la atención el hecho de que el ejército, la policía y todos reprimían en las calles, había masacres en las manifestaciones y poca posibilidad de denunciar las cosas porque los medios existían oficialmente en ese tiempo, pero respondían a la política del gobierno”.

La censura permeaba en El Salvador y los medios extranjeros eran la única posibilidad de dar a conocer al exterior lo que estaba sucediendo.

Su padre quería que estudiara ingeniería, pero con el tiempo Yuri comenzó a darse cuenta de lo que él quería hacer en su vida, así que tomó su decisión:

“No, yo no voy a estudiar ingeniería, yo voy a ser periodista”, fue la frase que le dijo a sus padres quienes, a pesar del riesgo que la carrera implicaba, lo apoyaron. Su papá le regaló la primera cámara, una Olympus con un lente 35 mm fijo. Comenzó haciendo fotografías de su familia y de los vecinos, y así fue como se encaminó a la profesión y entró a la universidad para graduarse como Licenciado en Periodismo.

Durante el transcurso de su carrera le surgió la oportunidad de dar inicio a su experiencia laboral. Había pocos profesores que ejercían el periodismo, uno de ellos, Raúl Beltrán, quien tenía un programa de radio, además de ser corresponsal en la agencia UPI (la cual ya no existe)

Decidió comenzar con un proyecto personal, una agencia de noticias en la que reclutarían a 5 o 6 estudiantes y entre los cuales se encontraba Yuri. Dicha agencia producía noticias que eran vendidas a otras emisoras de radio y de ahí salía el sueldo. “El primer salario que me dieron ya trabajando en ese proyecto  fue como de 50 colones salvadoreños…pero me permitió abrirme un gran espacio”.

Trabajó aproximadamente 8 meses en el proyecto. Empezó como reportero de radio y las noticias que llegó a producir le permitieron crear una gran carpeta de fuentes importantes, tanto en el gobierno como en la prensa nacional y extranjera, ya que solían cubrir movimientos sociales.

“Un salto de una emisora local a una agencia internacional de una vez era un paso cualitativo bastante grande”, fue lo primero que pensó cuando tuvo la oportunidad de trabajar para UPI.

Su profesor fue despedido de dicha agencia y en su lugar llegó Eda Chávez, corresponsal de México enviada a El Salvador, quien pide a Raúl Beltrán una recomendación y él piensa en Yuri, ya que reunía el perfil que Eda buscaba. “Ella me llama un día a la radio y me dice ‘oye, soy la nueva corresponsal de UPI, me gustaría saber si puedes venir a una entrevista’”. Realizó el examen y se quedó.

UPI compartía la agencia con una televisora inglesa antecesora de Reuters llamada WTN, donde Yuri conoció al camarógrafo, Miguel Real. Quienes pertenecían a esta agencia cubrían noticias fuertes, como ataques por parte de la guerrilla:

“Yo iba a reportear y ellos iban a hacer tomas, pero pues yo siempre andaba con mi cámara, aun cuando era reportero de radio yo siempre hacía fotos para mí, como un registro”.

Así que le llegaron a preguntar por lo que hacía con sus fotografías e, interesados en ellas, decidieron llamar al fotógrafo de AP, Reuters o AFP y le hicieron los contactos abriendo así aún más su espacio. Le llegaron a comprar varias fotos debido a que en ocasiones los fotógrafos no alcanzaban a llegar y la competencia entre agencias era bastante fuerte, a quien tuviera la mejor foto se la compraban.

Durante el conflicto en El Salvador se suscitaron movimientos dentro de las mismas agencias. Un día antes de las elecciones salvadoreñas fue asesinado un fotógrafo de Reuters y otro más quedó herido, por lo que se vieron en la necesidad de contratar personal nuevo de una forma inmediata. En ese momento le pidieron que colabore con ellos de forma permanente y él acepta, pero posteriormente AFP le da la misma oportunidad. Al notar que la segunda oferta era más estable decidió aceptarla y, desde 1991, colabora para esta agencia.

Yuri Cortez se vio muy ligado a los conflictos bélicos. Al terminar la guerra en El Salvador sus amigos mexicanos le propusieron irse a Perú, ya que también se encontraba envuelto en problemas. Alberto Fujimori era presidente y había dado un golpe de Estado institucional en 1992, permitiéndole quitar todo congreso y obtener un poder absoluto, así que estos asuntos llamaron su atención y decidió aceptar.

Una vez estando en Perú tuvo bastante trabajo a causa de la gran cantidad de coches bomba que explotaron en Lima. Él y sus compañeros se dedicaron a cubrir ese tipo de situaciones, además de poder presentarse con el corresponsal de AFP, ya que en ese entonces viajó por su cuenta. Una vez que la ola de violencia se magnificó, tuvo la oportunidad de que le compraran bastante material. Con esto aumentó su interés por los conflictos y así fue a Jerusalén, Irak y Afganistán.

Estando en Irak llegó a ver escenas que le causaron una fuerte impresión: “Una vez emboscaron el convoy en el que yo estaba, unos soldados que iban en el vehículo de delante donde explotó la mina… Me toco vivir ese momento de tensión en el que los soldados estaban en pánico y disparaban a lo que fuera”. Incluso llegó a cubrir la explosión de un coche bomba que estalló cerca de un hotel que en ese entonces funcionaba como oficinas de AFP.

En Afganistán atacaron el campamento de las montañas donde se encontraba, aproximadamente a las 5:00 de la mañana. “Si he vivido cosas y he visto las consecuencias también de los impactos de las explosiones”.

Pero de todas las experiencias fuertes por las que ha pasado hay una en especial que él considera como aquella que ha logrado impresionarlo en gran medida:

“Ese coche bomba en Irak fue bastante difícil”, así describe el suceso que esa ocasión le tocó cubrir. Debido a que en Irak no existen instituciones que restrinjan las zonas, por ejemplo, de explosiones, se permitía estar en el lugar siempre y cuando no llegaran los estadounidenses, ya que ellos sí eran los encargados de sacar a periodistas locales.

Pero debido a que Yuri Cortez estuvo con ellos un tiempo, tuvo oportunidad de acceder a muchas cosas.

“Ahí encontramos los restos de quien supusimos que era el suicida”. Además de recordar perfectamente dos imágenes, en la primera se encontraba una mano mutilada a la altura de la muñeca y colgada en un alambrado donde parecía que hacía el símbolo conocido como “amor y paz”, pero la segunda imagen logró en él una mayor impresión: “Era la parte de la cara pero como solo la piel, era como ver una máscara en el pavimento, como ver una máscara de látex”.

“Siempre existe un temor con andadas en el convoy, a pesar de que andes en un tanque o blindados, lo que sea. Como uno ve lo que también hay y lo que también hacen en las emboscadas a estos vehículos, pues sabes que no estás protegido y que si te atacan o si tenéis la mala suerte de que la bomba o el proyectil impacte el vehículo en donde vas, pues algo te va a pasar”.

En este tipo de coberturas ha tenido temores de que le llegase a suceder algo, sin embargo, asegura que en algunos momentos se corren más riesgos que en otros.

Para Yuri Cortez existe un modo en el que es capaz de lidiar con el miedo en situaciones como estas: “Yo en varias situaciones, y ahí justamente en Irak y Afganistán, una de las cosas que siempre hacía era empezar a tomar fotos, no sé, a lo mejor sea psicológico, pero el sentirte detrás de la cámara te hace pensar que estás trabajando y que a lo mejor todo lo que está pasando a tu alrededor no te va a pasar”. Así evitó los nervios y quizá, en cierta forma, entrar en pánico.

Las agresiones contra la prensa han estado presentes en muchas ocasiones, pero éstas sorprendieron a Yuri en los momentos posteriores al sismo del 19 de septiembre:

“Por parte de policías, por parte de voluntarios, por parte de rescatistas, todo mundo quería agredir a la prensa. Apenas levantábamos la cámara para hacer algo y la gente ‘No, no fotos, no fotos’”. Un aspecto que fue complicado con respecto a las familias y a los mismos ciudadanos:

“A veces la gente no entiende… No pregunta ni siquiera de qué medio sos…A veces la gente no mide que si nosotros, por ejemplo, como una agencia mundial o internacional, no hacemos las fotos y no mandamos o no mostramos la magnitud de la tragedia, los rescatistas nunca hubieran llegado”, por lo que considera que el tema de las imágenes son importantes ya que dan a conocer al mundo lo que sucede en ciertos países.

Pero el mismo tema de las imágenes trae consigo riesgos hacia los fotógrafos. Están consientes de que podrían llegar a recibir amenazas, golpes, disparos, etc., pero es algo por lo que esperan no pasar.

Mientras Yuri Cortez se encontraba en Costa Rica realizó junto con su equipo una serie de fotos de la boda de Gisele Bündchen y Tom Brady, donde los guardias de seguridad exigieron la entrega del material llevándolos a las afueras de la propiedad, al negarse a entregarlo, el vehículo en el que se retiraron fue balaceado.

Estuvo en Costa Rica durante cuatro años debido a que en AFP hay una serie de puestos regionales con duración de dos hasta cuatro años por país, Yuri se encuentra entre esos puestos y fue el motivo por el cual llegó a México, pero por razones particulares, el tiempo que lleva en este país ha superado los seis años, así que se encuentra negociando si seguirá por más tiempo aquí o partirá.

 Asegura que los años de esta residencia han sido agradables y crecientes profesionalmente, ya que los temas tanto de política con Obama y Trump, por parte de Estados Unidos; de narcotráfico, con el tema de los escapes de “El Chapo” y su captura; desastres naturales como el sismo o aspectos representativos, como el fallecimiento de Gabriel García Márquez (en donde Yuri había sido autor de las últimas fotos del escritor con vida, justo una semana antes durante su cumpleaños).

Siempre había algo qué hacer en México y siempre, como te digo, los ojos del mundo están puestos en México”.

Existen otros aspectos que para Yuri Cortez han sido complicados de sobrellevar, tanto el encontrarse alejado de su familia como la muerte de compañeros de trabajo, donde han fallecido por intercambios de disparos, como es el caso de un fotógrafo de AFP, quien fue víctima de fuego cruzado, un redactor asesinado en Sinaloa y un compañero de universidad que en Afganistán perdió ambas piernas al pisar una mina.

Pero hay algo que distingue a muchos fotoperiodistas y es la pasión por su profesión:

Considero que la carrera de periodismo es muy importante en el aspecto de que mueve emociones, mueve acciones, mueve masas o grupos sociales”, son las palabras de Yuri Cortez, quien como fotógrafo y periodista considera que el compromiso es aún mayor.

“Por lo tanto debemos de tener la capacidad y la ética de mostrar imágenes pues apegadas al trozo de la realidad”.

Para él, una imagen dice más que el texto que la acompaña. Durante su crecimiento en la fotografía tuvo influencia de extranjeros que llegaron a El Salvador provenientes del New York TimeWashington Post, etc., así que ha aprendido de ellos, y de las experiencias que la vida le ha dado, encontrándose hoy en una agencia de nivel internacional y, actualmente, llevando las noticias de México, principalmente, al mundo.

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