¿Cómo valorar el futbol regiomontano hoy?

Por Víctor Manuel Del Real Muñoz

 

Ilustración: Ricardo Camacho

 

Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León y Rayados de Monterrey son en la actualidad, y de manera abismal, los mejores equipos de México desde varias ópticas. Pasaron de ser equipos pujantes económicamente y quedarse en la medianía del juego a sobrellevar el peso de la constante permanencia en finales del futbol mexicano y del futbol internacional, tanto a nivel CONCACAF e incluso en CONMEBOL.

 

Hoy, los equipos regiomontanos tienen la vara muy alta en México porque le enseñan al medio local, y sobre todo a muchos equipos pudientes de este balompié, cómo y de qué manera debe invertirse para hacer y armar un equipo de futbol altamente competitivo, donde tanto un banquillo como un roster titular y suplente puedan estar a la altura de las exigencias de la competencia de alto nivel.

 

No son equipos panacea en la generación de talentos desde sus canteras, de hecho de Tigres no es especialidad sacar en masa jugadores emblema de casa, y a lo mejor de Rayados de Monterrey un poco más, pero aunque son pocos los jugadores mexicanos que ambos clubes tienen en sus rosters actuales, los que están son de extraordinario nivel, y muchos de ellos son convocados permanentemente a nuestra selección, y además ostentan grandes capacidades técnicas y muy buenas virtudes generales en su juego.

 

Tigres y Rayados saben hacerse de buenos jugadores extranjeros en la actualidad. Hoy a la Sultana del Norte no llega cualquier petardo como sucede tristemente en otros equipos como Toluca, Cruz Azul, Pumas, Santos Laguna o Atlas.

 

Desde hace ocho años a la fecha la Ciudad de Monterrey ha albergado 23 finales entre los dos equipos, siendo la de este Torneo Apertura 2017 la primera que los juntó para determinar al campeón nacional, alzándose con la máxima gloria el equipo de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

 

Monterrey ha jugado hasta la fecha desde 2009 cinco finales de liga, de las cuales ha ganado dos, y además ha ganado tres de tres finales internacionales de CONCACAF CHAMPIONS LEAGUE, alzándose como uno de los equipos más ganadores de la confederación regional al igual que Pumas y detrás de Pachuca, Cruz Azul y América.

 

Tigres ha jugado desde 2011 hasta ahora seis finales de liga de las cuales ha ganado cuatro, ha jugado dos finales internacionales de CONCACAF CHAMPIONS LEAGUE de las cuales ha perdido ambas con América y Pachuca. Además en 2015 perdió la final de la Copa Libertadores en Argentina frente a River Plate.

 

No es para demeritar el perder finales, es más, es un buen mérito llegar a un subcampeonato, pero se vale reconocer que al menos en el caso de Tigres debiese haber mínimo dos títulos más, uno en liga y otro en CONCACAF CHAMPIONS LEAGUE donde ha sido derrotado llegando como absoluto favorito específicamente contra Guadalajara y Pachuca respectivamente. Reconozcamos que las finales perdidas por los Tigres frente al América han sido absolutamente dominadas por el equipo capitalino.

 

Hoy, Cruz Azul, Toluca, Pumas y otros equipos más de México debieran tomar ejemplos concretos desde la Ciudad de Monterrey de como armar un plantel, qué criterios deportivos priorizar, cómo generar competencia interna en un vestidor para darle un poco de legitimidad a sus rosters, y así mismo brindar desde un principio seguridad y alegría a sus aficionados de cara al progreso de un torneo de Liga, copa o torneo internacional.

 

Sobra decir que Monterrey y Tigres tienen las mejores aficiones de México, las más fieles, las más entregadas e incondicionales de este país. Ni América, ni Pumas, ni Guadalajara ni mucho menos Cruz Azul y Toluca pueden presumir de tener una fidelidad y un respaldo local como lo tienen los equipos de Monterrey.

 

Guadalajara y la Capital del país (La Ciudad de México) son ciudades frías y desleales a sus equipos de fútbol comparadas con Monterrey. Así de simple.

 

LA FINAL REGIA DEL APERTURA 2017 Y CONCLUSIONES RESPECTIVAS

 

La final regia pasada, para mirar que Tigres se alzara con su tercer final consecutiva ganada en torneos de invierno o de apertura, no fue una serie buena futbolísticamente hablando. Fueron 180 minutos de mucha velocidad, mucha posesión de pelota infructuosa, constante llegada al adversario vía el contraataque y los centros al área, pero poca profundidad estratégica, poca disposición técnica, demasiada improvisación en las variantes tácticas, entre otros, por parte de los dos equipos.

 

En términos colectivos Monterrey fue absolutamente mejor, pero Tigres anotó un gol más. La medianía futbolística con que este clásico se juega en su generalidad no fue la excepción en esta final. No será una final que pase a la historia con aquel Torneo Clausura 2013 donde América y Cruz Azul dejaron una vara muy alta del cómo debe ganarse y hasta perderse, por más increíble que parezca una final del futbol mexicano.

 

Los años de oro del Toluca, ese conjunto escarlata que seguimos esperando y que no puede regresar hasta el momento, nos mostraron las maneras y las formas en que una supremacía de torneos cortos se hace con aquellas finales ganadas por goleada y alto nivel a Santos, Necaxa, Morelia, Monterrey, etc.

 

Me parecería injusto que se valore con la misma moneda una década que en la actualidad ha sido dominada por los Tigres en campeonatos, de la misma manera en que a finales de los años noventa y la década de los dos mil Toluca se adueñó del futbol mexicano. Se tiene que ser más preciso en la memoria de este deporte.

 

Toluca construyó una supremacía auténtica y de altos blasones futbolísticos en sus años de oro en torneos cortos. Habría que valorar y ver de qué manera Toluca diluía y desparecía a sus rivales en las finales con una convicción gladiadora y el alto nivel colectivo en su resplandor.

 

Tigres ha ganado dos series finales por tiros de penal siendo superados estratégicamente a pesar de poder ser campeón por Pumas y América en 2015 y 2016 respectivamente, donde además sus principales jugadores (auténticos futbolistas de sepa) han desaparecido en dichas finales pero irónicamente han podido ser campeones como Gignac, Aquino, Damm, Dueñas, Torres Nilo, Nahuel Guzmán, etc.

 

No se trata de la titulitis y nada más, no se trata del dominio estadístico solamente. El futbol es un arte, es una obra de teatro y una poesía al mismo tiempo, este deporte es la conjunción de una sinergia estratégica con las mejores y más finas maneras de jugarlo, este deporte puede ser endiosado y reconocido sin los máximos blasones de un título. ¿Quién dejaría de reconocer en la historia de este deporte a la Francia de Michel Platini o la Holanda de Cruyff?, ¿estas selecciones necesitaron ser campeonas para entrar a lo mejor de la historia de este deporte? saquen sus conclusiones, yo creo que no.

 

No es ganar como sea, se trata de ganar jugando a algo, es vencer demostrando un sistema propositivo y no tímido (austero de vocación ofensiva), se trata de ganar aspirando a ser gigantes, no sólo grandes, y en este sentido es que los Tigres especialmente aún tienen mucho que aprenderle a la historia del Guadalajara, del América, del Cruz Azul y del Toluca.

 

Los campeonatos de este equipo, exceptuando el de 2011 frente a Santos pasarán inadvertidos en la historia nacional del futbol, porque han sido títulos conseguidos al “hay se va”, por el mero hecho de sumar campeonatos para acrecentar una campeonitis insípida, y es que en el futbol profesional las maneras cuentan mucho para llegar a ser un grande.

 

No creo que el Real Madrid, el FC Barcelona, el Chelsea, el Manchester United, la Juventus, el PSG, los equipos de Milán y Roma (aún con crisis algunos de ellos), el Liverpool, el Bayern Munich, el Olympique de Lyon, el Arsenal, el Manchester City, y algún otro equipo TOP de Europa planeen año con año conseguir títulos locales y Champions al como dios les dé a entender.

 

Habría que valorar las formas y los fondos tácticos, estratégicos y técnicos de los cuales hablan Josep Guardiola, José Mourinho, Marcelo Lippi, Zidane, Carlo Ancelotti, Luis Enrique, Unai Emery, Antonio Conte, Arsene Wenger, Joachim Löw, Vicente del Bosque o en su momento Ferguson, Louis van Gaal, Bilardo, Menotti, Bielsa o Felipao.

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