Y tú, ¿cómo escribes?

Por Astrid Perellón

Si vas a tener un perro, paséalo. Si vas a tener plantas, riégalas. Si vas a escribir, cuida tu ortografía. Sé responsable.

Es igual de triste ver un perrito atado a una cuerda, flacucho y asoleado que un enunciado donde faltan comas y acentos. Ambos escenarios reflejan descuido. Por supuesto que, para no descuidar un perro, basta con no tener uno. Pero no es tan sencillo abstenerse de escribir, ¿o sí? ¿Podríamos prescindir de los correos electrónicos, los Whats Apps y cualquier otra forma que delate nuestro descuido o irresponsabilidad al escribir? No es necesario.

Muchas veces escribimos como nos sale del ronco pecho, pues estamos más acostumbrados a hablar hasta por los codos. Y ahí te detengo. Si te gusta tanto hablar y por eso vomitas texto como si estuvieras hablando atropelladamente, te invito a que hables. Sí, repite en voz alta el texto que envías, de esa forma, apreciarías un poco mejor qué estás diciendo realmente.

Si leyéramos en voz alta lo que vamos a mandar, publicar, subir, trolear, muchas cosas mejorarían. Notarías lo ofensivo o degradante de tu comentario en mayúsculas. Advertirías la incoherencia de tu petición sin signo de interrogación, mismo que hace toda la diferencia entre estar pidiendo a una chica que salga contigo y estarla acosando. ¿Quieres ir al cine? (petición) Quieres ir al cine (aseveración propia de quien espía con binoculares a la joven que se detiene a consultar la cartelera).

No es una falta de inteligencia escribir mal. Conozco personas muy preparadas o especializadas en ramos complicados y que no saben expresarse verbal o de manera escrita con tino. Repito: no es inteligencia, es descuido.

Es un reflejo más de nuestra prisa por alcanzar café matutino, entrar a tiempo antes que cierre la puerta del metro, ganar el lugar destinado a los perfiles vulnerables, checar tarjeta, obtener el bono de puntualidad y lo que sigue, lo que sigue, lo que sige, lo q sije, ylo k sige….. I LO K ZZIGE!!!!!!

¿Qué sigue?, te preguntas en medio del trajín diario. ¿Y dónde está la fábula del aquí y del ahora? Esta vez, practica escribir una y me la mandas a astridperellon@gmail.com. Las más ocurrentes muestras de ortografía, las publicaré en mi perfil de Facebook: Astrid Perellón con la etiqueta #reversos y #fabulasdelaquiydelahora

Menos juzgar y más jugar.

 

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