El cielo protector: nunca estamos solos, aun en el desierto

Por Anahí García Jáquez/Radio Gatell

1947. Etapa final de la Segunda Guerra Mundial. El matrimonio compuesto por Port y Kit Moresby emprende un viaje, acompañados por su amigo George Tunner. 

El punto de partida es la cosmopolita Nueva York y el desembarco es en Argel pero el destino final es el norte de África, esto es, el pleno desierto. Nada ni nadie los ha preparado para todo aquello que vivirán y, por lo mismo, desconocen lo que hallarán.

El cielo protector es un trabajo del escritor Paul Bowles y es reconocido dentro de lo más selecto de la literatura norteamericana del siglo XX. 

El continente africano, con su exotismo y misterio, es el ambiente propicio para lo que se suscita posteriormente ya que la pareja protagonista no tiene la más remota idea de cómo será ese viaje puesto que no se prepararon para él, además de que llevan arrastrando su propia problemática después de 12 años de convivencia. 

La presencia de George Tunner, incluido de último minuto en el viaje, sólo agrava más las cosas ya que es una especie de sombra que trae consigo la posibilidad de la infidelidad un ya de por sí maltrecho matrimonio.

El narrador, que no es ninguno de estos tres personajes principales, no nos cuenta nada de ellos y es como si no tuviesen un pasado, pero tampoco un futuro ya que sólo viven el momento, lo cual provoca que el lector se vaya involucrando cada vez más con ellos puesto que desea saber qué será lo que les sucederá. 

Port y Kit son muy distintos en cuanto a sus percepciones del mundo que los rodea, lo cual se presta a la incomprensión mutua y la falta de comunicación, así como también a la forma en la que van reaccionando ante los imprevistos que se presentan a lo largo del camino y su estadía. 

Aun y cuando están juntos en esta travesía, ambos por separado, están en su propio viaje tratando de encontrarse a ellos mismos en medio de un desierto, con lo poco o mucho que éste les pueda brindar.

El cielo protector consta de 30 capítulos en los cuales abundan las descripciones de los paisajes y también se habla de la desigualdad social, esto es, el contraste entre la belleza natural y la miseria de sus pueblos, todo esto de una forma muy ágil. 

Paul Bowles recurre a las metáforas, pero esto no afecta a la fluidez del texto sino todo lo contrario, ya que sabe plasmar también el mundo interior de sus personajes de una forma por demás clara. 

Es así como le hace saber al lector que la sensualidad flota en el ambiente y que se mezcla con la soledad en la que viven los Moresby, esa pareja que va buscando algo sin saber qué es o si lo encontrarán.

El cielo protector. Paul Bowles. 1949. Editorial Alfaguara.

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