El riesgo de hambruna es inminente en la región de Tigray, en Etiopía, alertan agencias de la ONU

Por Redacción Reversos
Foto: Leni Kinzli/PMA

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) advirtieron este jueves del riesgo inminente de hambruna en Tigray, una región del norte de Etiopía afectada por el conflicto armado y la pobreza.

Los organismos señalaron que para evitar esa desgracia y salvar vidas es imperativo aumentar la asistencia alimentaria y la ayuda para el sustento, acciones que, a su vez, precisan de un acceso sin restricciones a todas las áreas, un cese de hostilidades y recursos financieros suficientes.

Según los datos más recientes de las agencias, más de 350.000 personas afrontan ya condiciones catastróficas en Tigray, la cifra más alta de individuos en ese nivel de gravedad registrada en un solo país en la última década.

Además, cerca del 60% de la población, más de 5,5 millones de personas, padece altos niveles de inseguridad alimentaria aguda en Tigray y las zonas vecinas de Amhara y Afar. De ese colectivo, 2 millones de personas se encuentran en un nivel de emergencia tan grave que caerán en la hambruna si no se toman medidas inmediatas.

Los organismos prevén que la gravedad de la inseguridad alimentaria crecerá de aquí a septiembre, sobre todo en Tigray. Asimismo, calculan que más de 400.000 personas enfrentarán condiciones catastróficas si no reciben ayuda urgente.

A este panorama sombrío su suma el peligro de que el conflicto se intensifique y obstaculice aún más la asistencia humanitaria.

Destrucción de los medios de vida

El director general de la FAO indicó que las comunidades rurales del norte de Etiopía han sido muy afectadas por los choques armados, que han destruido granjas y acabado con las semillas y el ganado.

“Es imperativo que ayudemos a estas comunidades a mantener alimentadas a sus familias y que apoyemos la producción local de alimentos, allanando el camino para una recuperación más rápida. Pero para ayudar a las personas al borde de la hambruna, necesitamos recursos y acceso, y ambos siguen siendo un problema”, dijo Qu Dongyu.

El responsable del PMA también expresó gran preocupación ya que si bien se salvan muchas vidas con la distribución de alimentos, quedan muchísimas más personas por salvar en zonas a las que el personal humanitario no puede llegar.

“Los grupos armados todavía nos bloquean. La capacidad de la población de Tigray para acceder a servicios vitales y para que el PMA llegue a ellos con asistencia alimentaria es fundamental para evitar una catástrofe. El acceso debe extenderse mucho más allá de las principales ciudades llegar a las personas que lo necesitan desesperadamente, dondequiera que se encuentren, con la asistencia adecuada y sin demora”, recalcó David Beasley.

El conflicto, la causa principal

De acuerdo con los informes de expertos, la principal causa de la inseguridad alimentaria aguda en Tigray es el conflicto, ya que ha provocado un desplazamiento masivo de población, una pérdida de empleo y una destrucción generalizada de los medios de vida, así como de infraestructura crítica. El conflicto también ha limitado el acceso a los mercados.

Un aumento del conflicto podría empujar a más personas a huir de sus hogares e impedir que las familias accedan a los puntos de distribución de alimentos u otras fuentes de alimentos y medios de vida.

Los niños

La directora ejecutiva de UNICEF manifestó alarma extrema por la situación de los niños en la región, expuestos a contraer enfermedades o a morir por desnutrición.

“Estamos trabajando con nuestros socios para brindar apoyo en nutrición, atención médica y agua potable. Sin embargo, sin acceso humanitario para ampliar nuestra respuesta, se estima que 33.000 niños con desnutrición grave en áreas actualmente inaccesibles en Tigray corren un alto riesgo de muerte. El mundo no puede permitir que eso suceda”, puntualizó Henrietta Fore.

El personal humanitario de la FAO, el PMA y UNICEF trabaja arduamente en la zona para auxiliar a la población en riesgo, pero insiste de forma vehemente en que se le permita hacer su tarea dándole acceso sin obstáculos a todas las áreas y aportando fondos para comprar los suministros necesarios.

Asistencia alimentaria

El PMA está dando asistencia alimentaria de emergencia en las zonas noroeste y sur de Tigray y está ampliando las operaciones para llegar a 2,1 millones de personas en esas áreas.

También está aumentando su respuesta nutricional de emergencia en todo Tigray y busca llegar a las personas de 70 distritos. De febrero a la fecha, ha entregado 355.000 raciones nutricionales de emergencia a niños y mujeres en 47 distritos.

El PMA requiere 203 millones de dólares para continuar su labor hasta fin de año en Tigray, salvando vidas y medios de subsistencia.

Sembrar para poder comer

La FAO explicó que este mes es crítico ya que es cuando termina la temporada de siembra de cereales del año y añadió que es crítico que la gente pueda sembrar ahora para tener alimentos más adelante. Del mismo modo, es fundamental que pueda mantener vivo y sano a su ganado para salvar vidas y medios de subsistencia.

Con este propósito, la agencia distribuyó semillas entre unas 20.000 personas en Tigray. En las próximas semanas planea que el reparto alcance a 250.000 personas.

La FAO ampliará sus actividades durante los próximos seis meses, en la medida en que los recursos y el acceso lo permitan. La intención es continuar entregando semillas y dinero en efectivo, suministrar de piensos para animales, vacunar al ganado y rehabilitar las clínicas veterinarias. El objetivo es ayudar a 375.000 personas durante los próximos seis meses a cultivar alimentos.

Para llevar a cabo estas acciones y beneficiar a 1,4 millones de personas en los próximos seis meses, la FAO necesita con urgencia 30 millones de dólares y para continuar su labor hasta fines de 2022, solicita otros 77 millones de dólares más. Hasta la fecha, no ha obtenido recursos.

Tratamiento a los niños emaciados

UNICEF, por su parte, se centra en la detección y tratamiento de los niños que sufren emaciación grave. Desde febrero, 250.000 niños menores de cinco años han sido examinados y más de 7.000 de ellos fueron admitidos para recibir tratamiento.

UNICEF proyecta que unos 56,000 niños en Tigray necesitarán tratamiento por emaciación grave este año y calcula que 33,000 morirían si no se garantiza el acceso sin restricciones a todas las áreas en la región. En este momento del 70% del sistema de salud etíope ya no brinda servicios en la zona.

UNICEF precisa de 10,7 millones de dólares para proporcionar alimentos terapéuticos a los niños de Tigray y las zonas vecinas.

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