“It’s a Sin” y los cuarenta años de la pandemia de VIH-SIDA

Por: Armando Leal

@armandoleal71

Que se cierre esa puerta

que no me deja estar a solas con tus besos.

Que se cierre esa puerta

por donde campos, sol y rosas quieren vernos.

Esa puerta por donde

la cal azul de los pilares entra

a mirar como niños maliciosos

la timidez de nuestras dos caricias

que no se dan porque la puerta, abierta…

Carlos Pellicer

El canal de televisión de paga HBO estrenó en enero de este año la serie: “It’s a Sin”, ambientada en los años 80 del siglo pasado, la serie aborda el surgimiento de la pandemia de VIH-SIDA y la vida homosexual de la Inglaterra de aquellos años.

It’s a Sin” es la más reciente entrega de la saga creativa de Russell T. Davies, el autor de la épica Queer As Folk, aquella que a principios de siglo “revolucionó” el contenido de la televisión de paga abordando abiertamente la vida de un grupo de amigos homosexuales.

La televisión es un producto cultural, refleja una visión de la vida, ésta puede ser honesta o todo lo contrario un artilugio que enajena a su audiencia.

La televisión inglesa se ha caracterizado por un modelo comunicativo que aspira a formar a sus adiencias, hay una especie de compromiso social en los contenidos de la televisión pública inglesa: BBC.

En esa tradición es posible enmarcar a los productos culturales que Russell T. Davies elabora. La historia misma de la célebre Queer As Folk que se originó en una especie de documantal de la vida cotidiana del Mánchester gai de principios del siglo XXI, que luego elaboró en una serie transmitida por el Channel 4 para la televisión inglesa y finalmente brincó al mainstreamhollywoodense donde tuvo repercusión mediática.

It’s a Sin” es en principio un esfuerzo antropológico por reflejar la vida de cinco personajes, 4 varones y una mujer, su “salida del closert”, salirse de la casa familiar para poder realizarse como individuos, encontrar su homosexualidad, perder la virginidad, ejercer su sexualidad, practicar su homosexualidad hasta llegar al funesto instánte en que una prueba sanguinea determina el devenir de tu existencia.

El VIH-SIDA fue la gran pandemia de finales del siglo XX. El historiador marxista Eric Hobsbawm señala como el enclave del final de siglo 1989, con la Caída del Muro de Berlín. Para aquella madrugada de octubre de 1989, el VIH-SIDA ya había cobrado miles de víctimas; ocho años llevaba ya el primer caso documentado.

El VIH-SIDA fue la primera pandemia neoliberal. La historia de la emergencia del virus forma parte de la cultura conspirativa. La ciencia no ha podido a cabalidad dar una explicación certera de cómo surge. Lo cierto es que, a principios de los años 80, durante una parte de los noventa, ser diagnosticado con VIH-SIDA significaba una sentencia de muerte.

El VIH-SIDA emerge en la Inglaterra neoliberal, con Margaret Thatcher como primer ministra. El VIH-SIDA emerge en los Estados Unidos neoliberales, con Ronald Reagan como presidente. El VIH-SIDA emerge en la hegemonía neoliberal de gran parte del mundo occidental. El VIH-SIDA determina la experiencia que los ciudadanos pobres del mundo confrontarán cotidianamente desde aquellos años. Hay sectores mayoritarios de mujeres, varones, niñas, niños y adultos mayores que son sacrificables. No son indispensables.

It’s a Sin” está en el centro de la experiencia homosexual, jóvenes pobres que migran a las ciudades para poder ser lo que en su comunidad de origen no pueden ser. Esa es la historia de los puertos que Jean Genet nos retrata a detalle, es la historia de San Francisco y su Castro, de Barcelona y Ramblas… de Nueva York y Stonewall.

It’s a Sin” narra el ejercicio de la libertad homosexual, la liberalización, como la práctica de la sexualidad. Entre más coges más libre eres, entre más coges más contestatario: revolucionario. Coger, coger, coger, coger, coger… coger con uno, dos, tres, veinte… coger con todos los que pueda coger, era ejercer la libertad. En mi culo y en mi verga no manda mi padre, mi madre… en mi culo y en mi verga no hay homofobia.

Coger, coger, coger, coger, coger… coger con uno, dos, tres, veinte… coger con todos los que pueda coger y ejercer la libertad. “It’s a Sin” confronta ese instante en que la libertad fue coartada. Dejaron de coger.

En San Francisco y Nueva York… las saunas y los bares sadomasoquistas que tanto apreciaba Michel Foucault poco a poco se fueron cerrando; la liberalización homosexual, el ejercicio político del sexo se canceló.

It’s a Sin” narra ese breve instante en que la revolución homosexual se detuvo, del exceso al recogimiento. Sin embargo, la versión que nos refleja Russell T. Davies es diametralmente contraria al ejercicio de la libertad homosexual que una película “hermana”: Pride: orgullo y esperanza (2014) refleja en el mismo Londres.

Los homosexuales de Davies asumen una respuesta individualista frente a la catástrofe neoliberal. Cuando la Thatcher declaró la guerra al sindicalismo, principal dique contra las políticas neoliberales, los homosexuales de Matthew Warchus quienes se organizan colectivamente para apoyar la histórica huelga minera.

A la visión de Davies en “It’s a Sin” le falta un elemento fundamental: la conciencia política que grandes sectores de homosexuales tuvieron que adoptar frente a la ineficacia e insensibilidad de los gobiernos neoliberales. El neoliberalismo fue, es profundamente homofóbico. A través de una política pública: dejar de hacer, eliminó a millones de homosexuales en el mundo.

Frente a la homofobia y serofobia dominante los homosexuales de todo el mundo se organizaron. Se organizaron para darle una muerte digna a sus parejas, a sus amigos… para darse una muerte digna se organizaron. Se organizaron para sobrevivir, para obligar a los laboratorios y farmacéuticas a elaborar respuestas frente a la crisis.

It’s a Sin” se estrena a cuatro décadas del primer caso registrado de VIH-SIDA. “It’s a Sin” se estrena a cuatro décadas de neoliberalismo en el mundo, intenta ser pedagógico, narrar esa historia negada, silenciada: la muerte de millones de homosexuales en el mundo; sin embargo, distorsiona al no narrar los hechos. Omitir la lucha de esos homosexuales, su resistencia y la forma en que le arrancaron a los regímenes neoliberales del mundo una salvación es un crimen.

Para la ideología neoliberal el individuo es solidario, pero las transformaciones sociales, la transformación de los homosexuales no las dio su solidaridad, sino su rabia reconcentrada, heredada que se transformó en lucha.

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