La época moderna: ¿la ira por delante?

Por Víctor Del Real Muñoz

Pintura: Oswaldo Guayasamin

La historia de la humanidad es la historia de las confrontaciones, del ego en su concomitancia con la fricción, la limitación y la barbarie, del despojo, de la imposición de formas de ver el mundo de unos contra otros, de las ideaciones y los pensamientos encarnados en materia a costa de lo que sea, entre otras cosas más.

Sin embargo, algo que distingue la era moderna es la velocidad bastante expresa, la impaciencia, el comer ansias de poder atender y/o mirar varios frentes en el mismo instante: algunos desde el teléfono móvil, la música de los aparatos de reproducción, otros más desde la TV digital, unos más a nivel de los ojos y la calle, y hasta manejar o andar al mismo tiempo. 

¿Es esto coherente? Saque usted sus propias conclusiones.

Lo difuso, lo volátil, lo cambiante, lo efímero y hasta lo mundano y breve de la vida moderna, y créame que cuando yo acoto aquello como “lo” me refiero a casi todo, y le pido a usted que voltee a ver su alrededor o se mire a usted mismo, y vea como esto se corresponde con una capacidad increíble de perder los cabales, de reaccionar de manera reactiva más allá de la coherencia y la armonía, reitero, entre otras cosas más de carácter hostil que podemos mirar.

Esto es obvio, el ser humano fragmenta su atención y sus sentidos en tantas cosas al mismo tiempo; y mire, hay gurúes de la ciencia que nos han dicho que sí somos capaces de hacerlo.

¿Se ha puesto a pensar en la naturaleza de los actos barbáricos del momento actual? Un tipo que mata a otro por una SIMPLE mentada de madre en una calle, imagínese usted, perder de 22 a 28 años de su vida en la cárcel por un momento de histeria y pérdida de autocontrol en menos de 20 segundos.

O mire usted algunos casos más: un tipo que despedaza cuerpos de mujeres en más de 50, en las profundidades de su casa; o bien, otro fulano que, en un arranque de histeria, celos, y desesperación le pasa por encima a dos mujeres de su misma edad con su auto en menos de 10 segundos. ¿En qué se explica todo esto? ¿Qué nos pasó?

Si usted va a mirar futbol de barrio o de calle, se percatará que, a diferencia de antes donde los empujones y mentadas de madre, y uno que otro puñetazo limpio, dignos de una rendición de cuentas al natural que terminaba como empezaba no se compara a la actualidad con sucesos tan horribles como dispararle en tres ocasiones al árbitro o al rival que te recordó a tu madre y pasar una treintena de años adentro de prisión, con tu uniforme pirata del Real Madrid manchado de sangre.

¿Qué será? ¿Las exigencias del mercado de trabajo y el sistema económico moderno que optimiza al máximo el tiempo y hace caer en desesperación a la gente por lograr “resultados”? ¿lo volátil del mundo tecnológico? ¿la brevedad con que se dan los afectos y las relaciones humanas ahora?

¿Qué nos pasa? ¿El ser humano se empieza a perder consigo mismo? ¿Ya no vale darse tiempo y paciencia para las cosas más inmediatas de la vida o ya no es esto concomitante con el éxito de la lógica del mercado, la vida funcional y el sistema en general?

Percátese usted como en tiempos modernos para una mayoría de la gente ya no le es posible dotarse de espacios para disfrutar su vida en el día a día: sea esto comer bien, despacio y a sus horas, dotarse de un lapso de descaso, hacer actividades de gusto personal, vivir una vida sexual y afectiva plena, pasear, jugar, meditar, caminar, convivir más allá del fin de semana, etc..

Sin embargo, más allá de las explicaciones exógenas y variables que podamos acotar en el caso anteriormente citado, ¿qué ocasiona reacciones tan deleznables en tiempos modernos? ¿Qué concluye la psiquiatría moderna? ¿Existen enlaces entre los casos de ira, histeria, pérdida de control con el mundo de las máximas tentaciones y el éxito del mercado? ¿Hay una sobre estimulación del ser humano en general y eso eleva las cuotas de estrés en general del hombre promedio?

¿A caso usted no ha notado que hoy todo mundo parece que está compitiendo, que quiere llegar rápido siempre, que tiene muchos pendientes por revisar en su aparatito móvil a cada momento, que hay muchos resultados que obtener? ¿Cuántos en su casa comen o hacen del baño sin celular en la mano? ¿Será que unas cosas se relacionan con otras? Pienso que sí.

Mire, le propongo un polinomio cualitativo si así lo quiere ver usted: apps de entrega de comida rápida, tiempo récord de entrega, tráfico, distracción de ir mirando mapas con seguimiento GPS, distracción de ir mirando al mismo tiempo Face, Instagram, Tik Tok, Netflix o YouTube, tráfico, el estrés propio que cada persona trae, la caída salarial sistémica, reconfiguraciones de los lazos afectivos, cambios generaciones y culturales que han desafiado los convencionalismos sociales de siempre; siga usted abonando esta lista.

Lo único que si me atrevo a decir es que este mundo de alta velocidad y de máxima “eficiencia”, muy en la lógica racional, cientificista y optimizadora, abona más perdición y frustración, además de dolencia a la condición humana que otra cosa.

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