La lectura contribuye al cambio individual y colectivo


Por Redacción Reversos
Foto: Mónica Loya

La lectura –incluso de aquello “que es incómodo o no afín a nuestra forma de pensar”– significa una posibilidad de cambio, no sólo a nivel personal sino de la colectividad y ese es uno de los elementos primordiales de la literatura, afirmó la maestra Rocío Romero Aguirre, profesora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Esa práctica invita también a aumentar la capacidad de crítica y a “ensanchar lo que consideramos arte y creemos que amerita ser adquirido para estar en nuestra biblioteca o como parte de nuestras conversaciones y educación sentimental”.

Una de las grandes ventajas de este momento, del boom de la literatura de las mujeres es que “estamos en un periodo de gran efervescencia en temáticas que retribuyen a la forma personal de concebir al mundo”, sostuvo en la Mesa Perspectivas del Conversatorio Escritoras Latinoamericanas. Los trabajos y las noches: perspectivas de la escritura femenina.

La investigadora del Departamento de Humanidades y del Posgrado en Literatura Mexicana del Siglo XX de la Unidad Azcapotzalco subrayó la relevancia de estos encuentros, pues permiten un diálogo más horizontal para compartir experiencias que tal vez en otra etapa de la historia no eran consideradas saberes, pero que “ahora podemos resignificar y leer de otra manera, es decir, cómo resultarían ciertas escrituras femeninas a alguien no necesariamente habituado a estas nuevas formas escriturales, por lo que invitó al consumo “incluso de textos que no estén acordes con lo que pensamos”.

Magdalena López Hernández, egresada de la Maestría en Literatura Mexicana Contemporánea, dijo que la rebeldía es también un acto de violencia, aunque “no toda violencia es negativa y, en ese sentido, creo que las autoras latinoamericanas encuentran en la escritura un espacio y una expresión política que además plantea resistencias contra el lenguaje o cómo se ha construido éste”.

Isabel Alcántara Carbajal, estudiante de la cuarta generación de ese posgrado, trabaja las manifestaciones poéticas como objetos de literatura expandida; “el punto de partida y el ancla es la palabra que se expande hacia otros medios”, que en el slam, por ejemplo, son movimientos que han generado su propia fórmula o elementos que llevan a respetar el derecho de autodeterminación para elaborar metodologías.

“Cuando hablamos de ellas nos referimos a abordar la poesía en voz alta y dar un panorama donde lo poético no sólo reside en las palabras, sino que la poesía se extiende hacia la música, la danza y las artes visuales, cuyos términos más importantes se encuentran en la voz y el cuerpo de la creadora. Es un trabajo que tiene que ver con tomar la escena pública, politizándola”.

Michelle Monter Arauz, adscrita al mismo programa de estudios, busca acercar la maternidad a la literatura abriendo la discusión, “porque es evidente cómo el sistema neoliberal atenta contra el acto de la maternidad, lo afecta y deforma”.

El Conversatorio Escritoras Latinoamericanas. Los trabajos y las noches: perspectivas de la escritura femenina fue coorganizado por la Especialización en Literatura Mexicana del Siglo XX; la Maestría en Literatura Mexicana Contemporánea y la Coordinación de Extensión Universitaria de la Unidad Azcapotzalco de la Casa abierta al tiempo.


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